Maestros que dejan huella

Fabulas de Esopo y Samaniego Delia Zapata l

 Delia Zapata  / Vida y obra 

¿Quien era Delia Zapata Olivella?

Delia Zapata Olivella. Nacida en Lorica (Córdoba), se destacó como artista y maestra de los bailes folklóricos de las costas Pacífica y Atlántica de Colombia. Fue una gran bailarina, folklorista y reconocida profesora. Fundó la compañía de danza Ballet Folklórico Delia Zapata Olivella y en variadas ocasiones trabajó junto a los Gaiteros de San Jacinto. Desarrolló una amplia labor como promotora del folklore de las costas de Colombia para audiencias en nuestro país y el mundo, junto con su hermano Manuel Zapata Olivella. Delia Zapata fue una autoridad de la música y los bailes de las costas Caribe y Pacifica de Colombia, realizó un impecable trabajo de investigación y difusión que la convirtió en fuente esencial de información sobre éstas tradiciones culturales. Enseñó en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad Central y creó la carrera de Danzas y Teatro tradicionales -junto con Rosario Montaña- en la Universidad Antonio Nariño de Bogotá. Cuando se encontraba en Costa de Marfil (Africa), investigando las raíces del folklore Colombiano, contrajo malaria y esto le causó la muerte en el año 2001.

Delia Zapata la artista

Delia Zapata empezó su carrera como artista en el campo de la escultura y el dibujo que alternaba tomando clases de ballet. Como escultora ganó su primer premio en 1954 en la ciudad de Barranquilla. Ese mismo año tuvo su primera presentación como bailarina en el Teatro Colón de Bogotá y otras más en las ciudades de Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y Medellín. El liderazgo natural que tuvo en su región la llevó a presentarse en el Chocó, en el Carnaval de Cartagena con danzas de bullerengue, y en Buenaventura en un trabajo conjunto sobre las Leyendas de los Farotos de San Jacinto.

En 1957 fue invitada a Paris en donde encantó al público y recibió invitaciones para presentarse en otros lugares de Europa. Sin contar con dinero suficiente para el viaje de todos los bailarines, pagó los tiquetes a plazos y emprendió lo que sería una gira por la Unión Soviética, China, Checoslovaquia, Alemania Oriental y Alemania Occidental, cerrando su recorrido en el Gran Festival Hispánico de Cáceres, España.

En 1963 fue nombrada Coreógrafa Titular y Directora del Cuerpo de Danza del Instituto Popular de cultura de Cali. El siguiente año fue invitada a Panamá al Festival Artístico de Verano. En 1965 recibió una beca de Intercambio Cultural Internacional que la llevó a dictar un curso en el Departamento de música de la OEA en Washington y a dedicarse al estudio de danzas negras con Katherine Dunham. En la ciudad de Nueva York organizó el Grupo de Danzas Colombianas, realizó un desfile el Día de la Raza y se ganó todo el cariño de la colonia colombiana de Nueva York, que le otorgó el Premio al Mérito.

De regreso a Colombia creó la Fundación Instituto Folclórico Colombiano Delia Zapata Olivella y el grupo Danzas Tradicionales Colombianas Delia Zapata Olivella, que actualmente funcionan en la Casa Delia Zapata del barrio La Candelaria de Bogotá, en donde su hija Edelmira Zapata continua desarrollando la labor que su Delia inició.

Delia Zapata la maestra

“Cuando la gente no conoce la historia de las cosas no puede quererlas”

Delia fue pionera en describir las danzas folclóricas y en realizar planimetrías y dibujos coreográficos. Su principal misión fue la de ser maestra transmisora de estas danzas que fueron su inspiración. Gracias a su hija Edelmira Massa Zapata hoy tenemos acceso a su trabajo investigativo; Edelmira se dio a la tarea de recoger todos sus apuntes y publicarlos en el Manual de Danzas de la Costa Atlántica de Colombia, importante legado cultural. 

Su trabajo de recopilación e ilustración es clarificador para los neófitos pero también revelador para quienes conocen estas tradiciones. En él analiza cada movimiento de los bailes y ahonda en la investigación de valores y herencias culturales resultadas de diversos orígenes étnicos y de una historia marcada por la llegada de esclavos africanos a Colombia. Delia Zapata desarrolló una técnica corporal que permite a individuos de cualquier parte interpretar los legados dancísticos de varias regiones de nuestro país.

Ella nunca presumió al ser la primera en realizar estas investigaciones y sólo después de 2 años de su muerte se publicaron los apuntes de sus encuentros con abuelos y abuelas de quienes aprendió las coreografías de las danzas. Fueron más de cincuenta años de seguimiento de los ancestros amerindio, hispano y africano. En el Manual de Danzas de la Costa Atlántica de Colombia se ilustran las danzas sacras y profanas del litoral Pacífico y Chocó. 

Como su hija Edelmira da testimonio, su madre Yeya realmente se deleitaba en la contemplación de los bailes y en hacerlos parte de su experiencia vital, recuerda "la minuciosa labor al ir de tienda en tienda, seleccionando las pintas de las telas para elaborar los trajes" y las "tardes viendo pasar gentes de todas las clases, para captar sus sentimientos y luego manifestarlos en distintas expresiones artísticas".

¿Que nos enseñó?

Delia Zapata nos enseñó a comprender la música costeña de una manera más profunda y enriquecida, ligándola a un contexto histórico, social y artístico. 

En sus escritos nos hace ver que los rituales de danza y la música se ligan a la procreación, la siembra, la vendimia y que están influenciados por los astros. Ella explicó que bajo estas influencias de la naturaleza y la religión, los pueblos "desarrollaron danzas como sistemas expresivos de los sentimientos artísticos". Delia nos muestra que para los herederos de la cultura africana en nuestro país, las manifestaciones del cuerpo están estrechamente unidas a las del espíritu y a su vez a elementos creativos que acompañan las danzas, tales como instrumentos musicales, objetos simbólicos, cantos e himnos.

Con sus enseñanzas y coreografías, Delia Zapata nos introdujo a la música costeña, destacando en estos pueblos capacidades asimiladoras y sincretizadoras de ritmos como parte de su propia idiosincrasia, "en la música costeña palpita el ritmo africano, ulula la melodía indígena y canta la lírica peninsular. El intenso palpitar de la africanidad se recibe como el común denominador presente en las expresiones artísticas del Litoral. Con igual aliento se percibe la presencia indígena Arawak, Caribe, Zenú y Cogui con su herencia Tayrona".

Reseña Paula Bohórquez

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