Rafael Palacios, Coreógrafo, bailarín y director de danza

Entre las Artes

Rafael Palacios recibió el Premio Nacional de Danza 2008 del Ministerio de Cultura de Colombia y actualmente es Consejero Nacional de Danza y Consejero para Comunidades Negras de nuestro país. En 1997 fundó la compañía de danza Sankofa con la que ganó en el 2007 el Programa Preservación de la Tradición, de la Embajada de Estados Unidos, en el 2006 la Beca de Creación de la Secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín y en el 2005 la Beca Nacional de Danza del Ministerio de Cultura.

En el 2007 fue Director Coreógrafo invitado por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Facultad de Artes ASAB, con la obra ¿Y a vos quien te quiere?
En 2004, como Director Invitado del Instituto Distrital de Cultura de Bogota creó la obra 34% Visibles con la que realizó giras nacionales e internacionales en festivales como el de Teatro de San Sebastián en España, el de Harbourfront Centre de Toronto en Canadá, el Internacional de Teatro de Medellín, el Festival Internacional de Teatro de Manizales.

En febrero de 2008, el Maestro Rafael Palacios nos aporta vía internet un relato de su proceso creador. Invitamos a los maestros y maestras de artes a meditarlo y disfrutarlo con sus estudiantes, motivándolos a investigar, recrear y apreciar los valores de nuestras raíces Africanas.

  1. Se contempla... se conciben ideas ...se intuyen posibilidades
  2. Se transfigura, se recrea la experiencia
  3. Se reflexiona, se decide, se forjan significados 
  4. Se socializan resultados, se fructifica la cultura

Se contempla... se conciben ideas ...se intuyen posibilidades

Un mundo en donde era mejor observar que jugar 

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De niño no jugaba mucho, me gustaba leer y escuchar música. Mis amigos eran niños mestizos de Antioquia.

Luego llegaban las vacaciones y viajaba a Quibdó para sorprenderme y disfrutar de esa cultura que me hacía sentir parte de ella: La gastronomía, la música, el clima, el río Atrato; la finca de mi abuelo en Munguidó, en plena selva, a cuatro horas de Quibdó, sin luz ni electricidad; las maravillosas fiestas de San Pacho que despertaban mi imaginación a los cinco años de edad y que seguramente lograron marcarme con sus escenografías, colores, y personajes como la vaca loca: Un hombre que corría por la calle, sobre sus hombros llevaba un palo con llamas en los extremos… Un mundo en donde era mejor observar que jugar.

Aparece la danza

Todavía recuerdo que a los cuatro o cinco años vi en la televisión en blanco y negro a un bailarín clásico y luego dije a mis padres que quería hacer lo mismo. Ellos no se burlaron ni se asustaron, tampoco me inscribieron en ninguna academia…

La inspiración para crear coreografías

Hay muchísimos temas que considero de gran importancia poner en el escenario. Cuando somos conscientes de la gran problemática que vive el pueblo afro-descendiente en Colombia, reescribir la historia es una necesidad inmediata, si queremos hacer parte de las soluciones. Los temas que escojo hacen que lo importante no sea la danza, sino la voz que deseamos sea escuchada a través de ella. Es así como no bailamos para ser vistos, lo hacemos para que escuchen nuestras preocupaciones.

Me interesa mucho seleccionar temas que rompan con los estereotipos sobre la gente negra, el exotismo, el erotismo. Igualmente me interesa resaltar temas como la falta de reconocimiento a la espiritualidad y el aporte de la diáspora africana a la construcción de la nación colombiana, son algunas razones que me inspiran a crear coreografías y seleccionar bailarines que deseen enfrentar este gran reto que concierne a mi responsabilidad y entrega profesional.

Preparese...

La preparación comenzó en mi cabeza cuando decidí que deseaba abordar la danza desde una mirada contemporánea, acorde a mis raíces africanas.

Fue entonces, en 1991, cuando viajé a Francia para estudiar danza afro-contemporánea, inicial mente en Toulouse y luego en París, con la maestra Irene Tassembedo. Más tarde me vinculé a la compañía de danza internacional Ebene e hice parte del espectáculo Wakatty, con el cual llevamos a cabo una gira por más de 15 países africanos y múltiples presentaciones en escenarios de París y la Ópera de L´ille. También en Paris, hice estudios de danza clásica, jazz y contemporáneo en la Academia Nacional de Danza.

En Burkina Faso y Senegal, África, tomé talleres de danza tradicional africana para investigar y aprender de maestros y corógrafos africanos con el fin de regresar al país y ampliar el vocabulario dancístico construido en Colombia.

También, en un cierto momento, hice los diplomados en Gestión Cultural de la Universidad Pontificia Bolivariana y de Danza Contemporánea en la Escuela Popular de Artes de Medellín.    

Se transfigura, se recrea la experiencia

A raíz de la danza Africana

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En 1997, cuando regresé a Colombia, fundé la Corporación Cultural Afro Colombiana SANKOFA de la que soy director, (Sankofa, vocablo de origen africano que significa volver a la raíz), a causa de la necesidad de construir un puente entre los afro colombianos y colombianos en general con el continente Africano. Esto, no por simple nostalgia o dolor por lo que ha pasado, sino como base para identificar lo que somos hoy y plantear nuevas rutas. Aunque recurrimos desde el comienzo a la memoria ancestral, a la raíz de la danza Africana, creamos obras que parten y se desarrollan en el marco de lo cotidiano y lo contemporáneo.

Para montar nuestras danzas partimos de un guión, de imágenes e investigaciones individuales sobre el tema escogido y los compartimos; luego seguimos con el aporte de los bailarines, músicos diseñadores gráficos y de vestuario. El dramaturgo y el escenográfo son fundamentales para el resultado final.

San Pacho...¡bendito!

Un ejemplo de lo anterior es la obra San Pacho… ¡bendito!, Beca Nacional de Danza Ministerio de Cultura en el 2005, que nos lleva a un universo popular a través de un recurso diferente al de la danza tradicional.

Para realizar esta coreografía me basé en la tesis de grado “San Pacho… ¡bendito!”, escrita por Jennifer Murillo, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Bolivariana de Medellín. En esta obra presentamos nuestra perspectiva acerca de una de las celebraciones más representativas del pueblo chocoano, un espacio donde prácticamente no existen distinciones entre lo sagrado y lo profano. Las escenas que hemos creado parten de la fiesta para llegar a lo cotidiano, en una sucesión ajena a parámetros estrictos, tal como pasan las horas en la población, sin principio ni final, con licencia para que lo insólito ocurra sin sorprender a nadie.

San Pacho es la excusa para el retorno, para el encuentro. Los sampacheros ausentes, chocoanos que emigraron por obligación, estudiantes que han tenido que salir de su región para buscar un mejor futuro, regresan durante la fiesta a un lugar que no cambia, donde las necesidades siguen sin resolver. Sin embargo en medio de las carencias, del dolor que produce la impotencia y el olvido, encuentran el lugar que los acoge, donde se identifican y se retroalimentan para poder continuar. En la fiesta no son protagonistas, al contrario, se hacen invisibles en medio de tantas manifestaciones, pero vuelven a sentirse parte de algo. Sólo así pueden devolverse tranquilos a esos otros espacios que los esperan. Sólo así puede el pueblo continuar su marcha lenta, con la ilusión de un pueblo que creyó, una vez más, que entonces sí las cosas cambiarían.

La puerta

Con la visión del concepto y la coreografía De la Puerta, que nos mereció la Beca de Creación 2006, de la Secretaria de Cultura Ciudadana de Medellín, quise hacerle un homenaje a Goreé, la isla de los esclavos, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO.

En esta obra, Sankofa hace un homenaje al ser humano que vivió esa diáspora; a esas madres obligadas a ver como sus hijos, más de 20 millones de africanos, fueron obligados en la isla Goreé, en Senegal, a cruzar hacia América, a través de la puerta del no retorno; a los hijos que entonces lucharon y que hoy continúan haciéndolo por trascender y no perder el legado africano.

Pero, también con este montaje, Sankofa hace un llamado al retorno, a un regreso que se hace necesario, a un reencuentro con esa parte de la historia que aunque dolorosa, puede guiarnos hacia el destino que queremos construir.

Otras creaciones, entre otras

En febrero de 2006, en el Teatro Pablo Tobón Uribe de Medellín, Sankofa estrenó la obra Más Allá. Para realizar este trabajo hicimos un intercambio artístico con el Coreógrafo Salia Sanou y el músico Amadou kienou, ambos artistas oriundos de Burkina Faso estado Áfricano. También participaron en éste la maestra Teresita Gómez y los maestros Hugo Zapata y Álvaro Tobón. Para desarrollar esta obra tuvimos la colaboración de la asociación francesa Á Ciel Ouvert.

En el 2007, realizamos el proyecto Pasos en la Tierra, en convenio con el Ministerio de Cultura de Colombia. Este proceso se desarrolla actualmente en tres municipios del Pacifico Sur Colombiano. Con Pasos en la Tierra fuimos ganadores del Programa Preservación de la Tradición, de la Embajada de Estados Unidos.

En el XII Festival internacional de Arte de Calí del 2005, con la obra Carpe Diem hice un solo de danza, acompañado al piano por la maestra Teresita Gómez bajo la producción de Álvaro Tobón Hincapié.

Obras como Sol Ninguna Bendición y un Alabao, han representado exitosamente a Colombia en Francia y España.

Creación en el aula de clase

En el 2007 fui invitado como Director Coreógrafo de la Facultad de Artes ASAB, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Monté con mis estudiantes la obra ¿Y a vos quien te quiere? que presentamos en el teatro Jorge Eliecer Gaitán de Bogotá.

Se reflexiona, se decide, se forjan significados 

Autoevaluación

Creo que evalúo el trabajo todos los días y es algo que me quita el sueño constantemente. Cómo mejorar el trabajo artístico y de gestión es una meta que no se alcanza fácilmente.

Durante la realización del montaje los ajustes nunca terminan, aún cuando la obra haya sido presentada, sigo trabajando en cómo mejorarla.

Hacer visible la diversidad cultural

Admiro la belleza, elegancia y honestidad del currulao, una danza que no busca complacer al público y que se practica por ejemplo en Tumaco, con el orgullo de un pueblo que reconoce la importancia de preservar la tradición.

El joropo me impresiona en la rapidez, fuerza y limpieza técnica de sus zapateos.

Creo que es importante para nosotros los afro-colombianos y para Colombia en general, hacer visible ante el público la diversidad cultural que conforma esta nación en cualquier escenario del mundo.

El diálogo con el continente africano

El diálogo con el continente africano no puede ser imaginario, para SANKOFA es un propósito trabajar con artistas de ese continente. Es así como Salia Sanou, coreógrafo; Amadou Kienou, percusionista; y recientemente mi maestra Irene Tassembedo, todos oriundos de Burkina Faso, han trabajado con nosotros en Medellín en diferentes momentos y montajes, entre los años 2003- 2008. Además los artistas plásticos Guy Wouette, de Camerún, y Abou Sidibe, de Guinea, han enriquecido nuestra labor.

El compartir con otros grupos sus diferentes maneras de abordar el arte nos ayuda en el proceso creativo. La nuestra ha sido una experiencia que nos enriquece y fortalece como artistas.

Las tradiciones africanas y afro-colombianas Son muy similares, a pesar de la distancia geográfica y los siglos de separación. La cultura creada por nuestros antepasados enfrentados a la esclavitud, logró con gran valor permanecer y trascender en el tiempo, la tradición oral y el respeto por los espíritus son algunos elementos culturales que se hacen presente en mis trabajos.

Hacer danza en Colombia

La gestión que realizamos los artistas en Colombia es muy dura cuando sabemos que la danza todavía es tomada como un arte de entretenimiento y no como un proceso artístico capaz de cambiar realidades sociales.

Creo que como a la mayoría de los coreógrafos nos sucede que el apoyo económico es muy bajo. Aspirar a una beca de creación cada año es imposible y asegurar un salario digno para los bailarines y el equipo creativo, es todavía más complicado.

Se socializan resultados, se fructifica la cultura

Como reconocimiento a este esfuerzo, hemos sido invitados a representar a Colombia en varios festivales de danza y teatro. Participamos en el Festival Internacional de Teatro Don Quijote, en Paris en los años 2002 y 2003; en el IV Festival de Danza de Málaga (España), en el 2003; en el de Teatro de Orrio del País Vasco y en la Universidad de León en el 2004. Nos invitaron también a las Fiestas de la Merce en Barcelona en el 2006.

Así mismo hemos participado en distintas festividades en Colombia, como por ejemplo en el Día Internacional de la Danza en Cali 2005, en el Festival Iberoamericano de Teatro Bogotá 2006, en el Festival Cali en Danza del 2006.

Arte y rito

El Público siempre está interesado en saber más sobre lo que proponemos en el escenario donde lo invitamos a disfrutar de las gran riqueza expresiva, significativa, patrimonial del legado africano, que es una opción que lo lleva a un mundo diferente de aquel imaginario tan elemental y estereotipado de erotismo y exotismo, en el que el taparrabos sólo sirve para minimizar nuestra cultura.

A los maestros de danza en las escuelas

Les recomiendo que basen sus clases en el respeto por la diversidad cultural colombiana, que la Cátedra Afro-colombiana y la Etno-educación son las herramientas que necesita un país como el nuestro para ayudar a sanar algunas de las graves fisuras sociales que vivimos.