Carlos Reyes, pintor y muralista

Artes visuales
Entre las Artes

carlos-reyes_gr.jpgMaestro Licenciado en Artes Plásticas de la Universidad de la Sabana. Trabaja en su taller particular como pintor, dibujante, ceramista y grabador. En este mismo espacio también ha ofrecido cursos de pintura y cerámica. Su obra le da identidad y valor cultural al municipio.  

En mayo de 2008, el maestro Carlos Reyes acogió en su casa-taller de Tibirita, Boyacá, a la Maestra de Artes Gina Alexandra Velázquez y a sus estudiantes del Colegio República Bolivariana de Venezuela, para mostrarles su obra y contarles cómo fue su proceso creativo y de adaptación a un entorno ajeno al arte.

 

  1. Se contemplan y coinciben ideas en un contexto
  2. Hacer la obra o transformación simbólica
  3. Reflexiones, significados que se forjan
  4. Proyección cultural del trabajo

Se contemplan y coinciben ideas en un contexto

De niño una maestra me motivó a pintar

“Toda la vida he vivido en Tibirita, nací aquí y mis padres, mis abuelos, y todos mis ancestros también. Mi bisabuela era de Tenza, una población boyacence cerca  de aquí, al oriente del municipio. Este pueblo está ubicado al Noreste de Cundinamarca, tiene una temperatura promedio entre 18 y 20 grados y una población cercana a los 3.000 habitantes.
De niño jugaba a la guerra, a la lleva o al baloncesto. En este pueblo no se conocía el fútbol, aunque le dábamos puntapié a una pelota y la elevábamos. Jugabamos con el trompo, el pite, el curruncho (Adivinar que tantos palos tiene uno en la mano). Jugábamos a la guerra. Para el niño la guerra no es muerte, es quedarse dormido un momentico y volver a levantarse. 

Pintar es para mi un oficio que apareció desde los siete años cuando una profesora me puso el trabajo de pintar un paisaje, me gustó y de ahí nació mi afición. No era una afición muy intensa, sencillamente era un muchacho que cumplía las tareas y le encontraba un gusto. Encontré que tenía facilidades para desarrollar la habilidad de plasmar lo que veía y de interpretar las proporciones de los objetos, de los animales y de los seres humanos… como una cosa innata, sin recibir orientación o cosas por el estilo. Como dicen por acá: a ojímetro.

Quería ser artista

tibirita-gr.jpgIba al seminario. Allí había unas clases de dibujo y creí que encontraría un profesional que lo iba a orientar a uno pero no, sencillamente encontré un profesor. Todavía recuerdo que allá había unas láminas del pintor español Emilio Freixas.  Estas venían en paquetes de a doce que uno compraba y copiaba en un cuaderno de dibujo, ahí encontré ciertas facilidades y el manejo de proporciones. Pero era un dibujo sólo en blanco y negro, no había manejo de color ni de técnicas, es decir del óleo, la acuarela o la plumilla. Quizás intuitivamente uno va adquiriendo cierta habilidad. 

Mi inclinación era el sacerdocio, mi papá quería que yo fuera cura, desafortunadamente por dedicarme a las cosas del arte y empezar a tener encargos de paisajes y pinturas me  sali del seminario y vine aquí al pueblo para dedicarme a la pedagogía sin tener conocimiento. Cuando salí del seminario duré tres años trabajando como profesor en un colegio.

Estudios Universitarios

Ví que si uno no sabe de pedagogía se siente el temor de quedarse sin cargo, sin puesto, y tuve la necesidad de ir a prepararme. Me fui a estudiar Artes Plásticas sin el consentimiento de mis padres. Me gustaba y quería ser artista, pero mis padres no querían que yo lo fuera. Ellos querían que fuera un matemático o un físico. No me hubiera costado mucho pues siempre se me facilitó la matemática, pero quería ser artista. Me presenté a la Universidad de la Sabana, hice el examen de admisión y la entrevista y pasé sin recursos de ninguna clase. En ese momento lo importante para mí era estar inscrito en primer semestre. Después, con mucha dificultad saqué un préstamo en el ICETEX para pagar la carrera.

Empecé a estudiar arte. En Bogotá viví en un cuartico de tres por dos metros donde no había luz natural. Tenía que trabajar con luz de bombillo.Trabajaba más o menos dieciocho horas porque tenía que conseguirme el sustento pagar el arriendo, la alimentación, el transporte y parte de la universidad. Pero ¿Qué me daba la universidad? La universidad me dio un título de Licenciatura para dedicarme a la enseñanaza. El decano nos dijo: “Yo quiero que sean artistas y a la vez pedagogos. Si no les va bien como artistas por lo menos no se van a morir de hambre, se dedican a la pedagogía”. Me daba también unas técnicas artísticas, conocimientos teóricos de filosofía, psicología y teoría del color. El resto corrió por mi cuenta, fue por gusto propio, es decir como respuesta a la pregunta: ¿Qué voy a pintar?.

Me inspiro en lo que vivo

Taller Carlos Reyes.jpgLo que hago es parte de lo que he vivido. Mi trabajo ha tenido mucho que ver con el paisaje de la región y con la actividad de la gente. Vivo de eso porque fui un niño campesino. Plasmo las actividades del campo, cosa que no hace un pintor moderno. Hoy día pinto obras que van apareciendo en la imaginación: Hay momentos cuando trabajo un tipo de figuras. Otros, cuando uno se dedica sólo a los paisajes o a los bodegones. A veces uno empieza a crear obras que se quedan en diseños sin plasmar.

Además creo relación entre muchas cosas, por ejemplo entre lo natural y la figura humana, como el caso de la pera que está sin terminar. Quiero mostrarla como si estuviera puesta en el mostrario de una carniceria, colgada en un gancho. El ser humano, la mujer en este caso, se ha vuelto un objeto comercial, se vende como si fuera una cosa. Se perdió la parte que dignifica al ser humano.

 

Hacer la obra o transformación simbólica

De vuelta a Tibirita

Ser artistas nos hace ser particulares. Cuando llegué al pueblo, era para todos como un Van Gogh: excéntrico, vagabundo, solitario ... Me veían haciendo paisajes en el campo y creían que era un loco, que dibujaba al que se me atravesara. Huían, salían corriendo. Yo cargaba mis libretas para dibujar todo lo que me llamara la atención. Luego, por medio de un programa para televisión que hicieron sobre mi obra empecé a vender mis cuadros. Entonces vi la necesidad de dedicarme de lleno al taller, porque me da mucho más que la enseñanza a la que le dediqué tres años.

Cómo voy desarrollando la obra

Aprendo de los maestros a observar la naturaleza y a partir de allí empiezo a componer tanto lo lineal como los colores. Aprendo a expresar lo que veo, a plasmarlo. Uno no puede inventar sin haber observado.

Las técnicas y los espacios

Taller maestro Carlos Reyes 2.jpgHe hecho acuarelas, grabado, serigrafía. El grabado lo aprendí de un amigo que vino de Sevilla Valle, nunca lo había ejecutado. El trabajo que él hacía con los niños lo grababa, y aprendí. Después aprendí serigrafía con la que trabajé la tesis. También hago cerámica y escultura que son interesantes para mí. 
La casa es un espacio que no todos tienen la posibilidad de tener. Abajo hago cerámica y arriba pinto, es importantísimo que el espacio tenga luz natural, esta afecta de manera directa el manejo del color.

Hace veinte años más o menos tuve un taller de arcilla con un grupo de personas adultas y jóvenes que orienté siempre con intuición debido a la falta de mayor conocimiento en la preparación de la arcilla.

La obra religiosa

Obras Religiosas.jpgMi arte religioso nació después del temblor del noventa y cinco(1995). Diferentes administraciones, incluyendo el interés del clérigo, trabajaron para que el templo se restaurara. Consiguieron los recursos y se reconstruyó la cubierta. Cuando vino la decoración interna contrataron a un arquitecto y a unos obreros que pintaron. Como no había sentido artístico critiqué el trabajo y el curita me llamó a mí a que lo orientara. 

Una vez que se terminó de pintar comencé a decorar el resto. Empecé sin ganar nada, sólo por el interés de que esa obra quedara bien. Imité el marmol hecho al óleo, y lo decoré con vinilos. Muchos en el pueblo querían hacer esa labor, yo tomé iniciativas diferentes y empecé a meterle figura humana. Pinté Arcángeles al óleo pues no había recursos para hacer frescos. Fue un reto. Se trató de ser lo más original posible, quería que esos arcángeles llevaran atuendos de nuestros campesinos y no lo aceptaron; la iglesia maneja las imágenes sagradas con dogma. Fue una propuesta que impuse en ese lugar con el ánimo de tener mi trabajo y aprovechar esos espacios.Terminé incluido en el arte religioso sin darme cuenta.

Reflexiones, significados que se forjan

Vivir, jugar, sentir, pintar

Taller maestro Carlos Reyes3.jpgEs la misma emoción la que el niño encuentra en sus juegos y la que lo lleva a uno a pintar; en ambos casos uno encuentra paz. Puedo relacionar el juego con el sentimiento de pintar. Para mi son la misma afición la del juego, la de pintar y hasta la de vivir. 

Ser artista tiene que ver con las habilidades innatas y también con el interés por dedicarse al arte. No todos pueden ser artistas, si ser artista fuera innato muchísimos harían este trabajo. También se debe tener interés personal por aprender el arte porque hay mucha gente que teniendo la habilidad no es artista. Se necesita que uno quiera hacerlo y que le guste.

Un pintor moderno crea espacios, pero casi sin vivirlos. Otros pintores compran la fruta, pero no han sentido la sensación de ir a cultivarla, cogerla y llevarla al lugar donde se compra. Hay que saber todo el proceso para lograr un bodegón. Lo mismo ocurre con el paisaje. El pintor moderno no lo pinta viviéndolo, sintiéndolo. Encuentra una foto y la plasma. Algunas cosas en la cámara no son iguales que al natural. Es necesario vivir la escena, así uno encuentra relaciones de color y de sentimiento. El sentimiento de esta época es más de competencia técnica entre los compañeros y no se tiene en cuenta la parte subjetiva, los sentimientos. Es una cuestión muy mecánica.

Cada una de las artes tiene su lenguaje

Aprendo de los maestros a observar la naturaleza y a partir de allí empiezo a componer tanto lo lineal como los colores. Aprendo a expresar lo que veo, a plasmarlo. Uno no puede inventar sin haber observado.

Proyección cultural del trabajo

Proyección personal

Taller maestro Carlos Reyes4.jpgA mi, el reconocimiento no me preocupa tanto, pero desafortundamente me vi en la necesidad de poner en la casa una cartelera o un mural con todo mi currículo. No lo hago para el visitante, es suficiente ver todas mis obras. Lo hice para mis coterráneos, mis paisanos…

Fui pedagogo pero renuncié para dedicarme solamente a esto aunque en el medio en el que uno se cría la parte artística está desmotivada o con una imagen errónea, dicen que no produce plata, que uno no va a vivir bien, pero yo he vivido del arte toda mi vida. Quisiera que al espectador le guste mi trabajo y se sienta identificadocon este . Necesito vender para sobrevivir, pero para mi es importante que los otros le encuentren sentidos.

Hace años me puse un reto: En lugar de estar diciéndoles a otros que me permitieran exponer, ¿Por qué no armar mi propia galería donde pinte lo que quiera?. Yo he expuesto en el Banco de Crédito, en el Club de Ejecutivos, en Suesca y en exposiciones colectivas también. Mis obras no solo se muestran, también las vendo, y prefiero hacerlo yo mismo pues he perdido algunas al tenerlas en comisión. 

Fundar un museo municipal

Taller maestro Carlos Reyes5.jpgQuiero converitr la casa en un museo para el municipio. Espero que algún día éste haga aportes para restaurar la parte de la casa que se quemó, lleva doce años sin arreglos. 

Esta casa fue un hotel en la década del setenta. A comienzos de los ochenta, con cuatro compañeros sin cinco centavos soñamos con fundar aquí una escuela regional de artes. Los cuatro nos dedicabamos a la enseñanza. Por esa época, la casa estaba en muy mal estado, prácticamente en ruinas. Necesitaba una inversión y no había forma de pensar que podíamos arreglar esto. Finalmente, de los cuatro quedé yo. 

Empecé a armar el taller con dos cuartos pequeños, una mesa de dibujo, ese caballete, unos libritos que traje de la universidad y cuatro lienzos. A partir del ochenta y tres, la convertí en taller y la fui ampliando. Aquí había inquilinos y los fui desplazando, hasta desocupé la tienda de la esquina y poco a poco a medida que llenaba los salones, me fuí tomando todo ese espacio. Hoy toda la casa es mía, la adquirí de mis hermanos después de más o menos diez o doce años con el dinero que salió de mi trabajo.¡Y a los ocho días de que me hicieron la escritura la casa se quemó!.

Todo el taller se quemó. Lo único que me quedó del incendio fue el caballete que traje de Bogotá y la cajita de colores. Tuve que crear el taller de nuevo.Se perdieron libretas de trabajo, lo que había hecho hasta entonces desapareció. Nuevamente, volví a empezar de cero, me quedó un lienzo grande con el que hice treinta cuadros pequeños. Organicé una exposición y vendí parte de esa obra. Compré lienzos, bastidores y las pinturas.

Apoyos del municipio

El municipio nunca ha aportado nada para el taller y más bien me adeuda, aunque les digo que esta casa se va a convertir en patrimonio del pueblo de Tibirita. Lo único que aportan las administraciones municipales es la indiferencia. Sin embargo, cuando llega un personaje importante al pueblo mi taller es lo de mostrar; ¡esta casa sin terminar! 

Y… ¿Cómo enseñarle a los niños?

El pedagogo generalmente no está orientado para cultivar ciertas cualidades de los estudiantes. Así el estudiante tampoco se motiva y no progresa. 
El educador no enseña a ver, a observar. Sencillamente les da a los estudiantes una fórmula, les dice: “una flor se pinta así”. Dice “pintar” pero en realidad es un dibujo. Nunca le dice: “Hay que mirar los árboles, observen diferentes formas”. El profesor nunca hace eso. Yo creo que hay que enseñar a través de la observación y la contemplación para poder encontrar un manejo libre de los diseños”.