Conceptos clave

Educación y Creatividad

Se publican aquí artículos, y fragmentos de textos que buscan ayudar a los maestros de Artes a revitalizar y ampliar el panorama de su práctica pedagógica. 
Bienvenidos aportes 

William Ospina l Wladyslaw Tatarkiewicz l Dr. Miguel Ángel Materazzi Manfred Max-Neef María Elena Ronderos

 La incertidumbre de la certeza y las posibilidades de lo incierto

Manfred Max-Neef
Economista chileno, creador de los principios de Economía Descalza y de la Teoría del Desarrollo a Escala Humana. Premio Nobel Alternativo en Economía de 1983. 

Conferencia dictada en octubre de 1991, en Bogotá, en el Primer Congreso Internacional de Creatividad.
Palabras Clave: Acción local, fragmentación, revolución científica, holístico, analizar, adoctrinar. 

“El título de mis reflexiones aparentemente le ha causado sorpresa a más de alguno y quisiera comenzar por decir que es simplemente producto no de un invento común y corriente, sino que es producto de la conclusión a que he llegado después de 57 años de existencia. Yo creo, que si hay alguna cosa en la cual existe una tendencia al consenso es que en general en el mundo en que estamos viviendo hay muchas cosas que se están deteriorando; nuestras ciudades son cada vez más feas, más sucias, más agresivas; con más tensión; con más estrés; más criminalidad. Nuestra naturaleza está cada día mas deteriorada y agredida, crecen los desiertos, se destruyen selvas extraordinarias e importantes para la supervivencia de tantas especies en este planeta, miles de personas, cientos de miles de personas mueren en presuntos desastres naturales que por cierto no son de origen humano y en su última manifestación solamente son una expresión de la naturaleza; cientos de miles de personas mueren de hambre y se transforma solamente en una información estadística, porque seguimos durmiendo y seguimos viviendo nuestra propia cotidianidad. Yo creo, que no hay duda que en un macro sentido de las cosas están realmente empeorando, es decir, estamos viviendo una especie de mega crisis que es muy difícil poder descubrir, pero todos sabemos que está ahí y todos sabemos que puede haber muchas interpretaciones, pero también sentimos que cualesquiera que sean esas interpretaciones ninguna de ellas es completa y suficiente. Al constatar este hecho, un mundo que empeora en tantos aspectos y crea tantas ansiedades y angustias, uno inevitablemente tiene que enfrentarse a una pregunta: ¿Y por qué hemos logrado crear este tipo de mundo?, ¿Qué es lo que sucede con nosotros ya que después de tantos miles de años de evolución llegamos a este mundo en una crisis tan descomunal como la presente?, ¿A que se debe?, ¿Qué es lo que hemos hecho para que sea esta la situación que impera?, ¿Cuál ha sido nuestra contribución a la evolución y al mundo responsable si es que hay uno que se puede identificar de esta situación? Evidentemente, es un problema que a mí personalmente me ha preocupado por mucho tiempo y tanto desde mi sitial de economista y de científico como desde mi sitial de músico o sea de persona comprometida con la creación en el mundo del arte y después de mucho pensar y de desarrollar hipótesis alternativas y una de las cuales me satisfizo plenamente, me voy a compartir con ustedes mi última hipótesis a que he llegado, que es producto de las mejores ideas que durante el año ocurren durante el mes de febrero, cuando yo me escondo sin poder ser alcanzado por nada, ni por nadie en una casa que tengo en un lago muy al sur de Chile en el medio de un bosque nativo, sin teléfono, sin fax, sin diario, sin nada, ni siquiera camino para llegar a mi casa porque sólo se puede llegar navegando en una lancha. Ahí en ese mundo que tanto me ayuda a encontrarme a mí mismo y a encontrarme con los míos y con el mundo es donde suelo tener algunas ideas que me dan trabajo por lo menos los 11 meses restantes. La última idea que estuve reflexionando en torno a este problema, es que pareciera que nosotros hemos logrado construir un mundo tan crítico como el que vivimos en este momento porque somos seres inteligentes. Esto claro puede ser un golpe al plexo para todos ustedes porque nosotros siempre hemos estado orgullosos de ser seres inteligentes y claro hay mucho motivo de orgullo, pero veamos qué significa o qué implica el ser inteligente y a lo mejor vamos a descubrir algunas paradojas que nos van a iluminar un poco. Todo ser inteligente, por el hecho de serlo si se enfrenta a un problema en su entorno, su impulso natural no es el de adaptarse a su entorno, sino corregir ese entorno para que se adapte a él o ella, a sus necesidades, es decir, somos seres inteligentes con capacidad de manipulación física y esa capacidad de manipulación física se debe fundamentalmente a nuestra mano y en particular al dedo pulgar, la posición de este dedo es determinante para poder manipular. La combinación de inteligencia con la capacidad de manipulación nos impulsa a la manipulación y nuestra manipulación consiste fundamentalmente en adaptar nuestro entorno a lo que nosotros consideramos que son nuestros deseos o nuestras necesidades. Ahora toda acción como es el hecho de corregir el entorno, toda acción por definición, es acción local y no existe nada que se pueda llamar acción colectiva, toda acción por definición es local y al ejecutar yo una acción por el hecho de ser local mi percepción es local y yo sólo percibo aquello sobre lo cual estoy directamente actuando, es decir, a lo que estoy apuntando es que en el momento en que combinamos inteligencia con capacidad de manipulación en términos de acción dejamos de percibir las totalidades y solo percibimos fragmentos y ahí comienza la primera parte de un posible peligro. Pero como durante mucho tiempo en nuestro proceso evolutivo hemos sido seres inteligentes que han ejercitado su capacidad de manipulación, esta capacidad de manipulación y esta capacidad de actuar en forma local y fragmentada se consolida y se legitima intelectualmente con la revolución científica particularmente a partir de Bacon y Descartes, que crean definitivamente al ser humano fragmentado; un ser humano que se fragmenta para conocer mejor al mundo, que fragmenta la realidad en pedazos y la vuelve a armar con el objeto de conocerla, un ser humano que no sólo se fragmenta intelectualmente, sino que  fragmenta de hecho su vida; que termina organizándose fragmentado. Que pasa de haber sido un ser que en la Edad Media integraba todo: Trabajo, diversión, educación, enseñanza, salud, entorno a un núcleo ampliado, a inventar una cosa que se llama empleo y entonces tiene un lugar donde duerme y come, otro lugar donde se divierte, un lugar donde trabaja, otro lugar donde se educa, otro lugar donde va a sanarse cuando está enfermo, etc., etc., y organiza su sociedad formal en términos fragmentados. También para los problemas financieros hay un Ministerio de Finanzas, para la agricultura hay un Ministerio de Agricultura, para la educación hay un Ministerio de Educación, para la salud hay un Ministerio de Salud y así sucesivamente. Se comienza ya a consolidar de tal manera la realidad del ser fragmentado, de su entorno fragmentado, de su mundo fragmentado, de su realidad fragmentada, que evidentemente al ser exclusivamente locales todas nuestras formas de percepción y todas nuestras relaciones con el mundo, perdemos completamente la capacidad de captar totalidades. Ahora, este tipo de fragmentación estimula aún mas el desarrollo de nuestra inteligencia, y este tipo de desarrollo de nuestra inteligencia se comienza a manifestar en la forma en que evolucionamos y vamos perfeccionando (si es que perfeccionando), y eso quedará por verse. Pero por lo menos creemos que sí, que perfeccionando nuestro lenguaje llegamos a ser seres creadores de lenguaje complejo y que como resultado de la ciencia y la utilización de ese lenguaje somos capaces por ejemplo de describirsituaciones eventos, objetos, procesos, circunstancias. Mas aún, hemos llegado a ser capaces de explicar procesos, circunstancias, eventos, y en el proceso de irescribiendo y de ir explicando aquellas cosas de la realidad que nos excitan, hemos ido aumentando nuestro conocimiento y hemos ido haciendo ciencia, es decir, hemos ido creando o hemos pensado que hemos ido creando en esos ámbitos del conocimiento. Han pasado 400 años desde la revolución científica y, confrontados de nuevo con este tipo de mundo que comencé por describir, no podemos dejar de quedar desconcertados cuando nos damos cuenta del extraordinario aumento de nuestros conocimientos enfrentado al extraordinario incremento de un mundo absolutamente caótico e incontrolable. ¿Cómo pueden consolidarse estas dos cosas?, ¿Cómo es posible que con tanta ciencia, con tanto conocimiento acumulado, con tanta tecnología el mundo resultante sea tan catastrófico como el que estamos viviendo? 

Pienso que ello se debe, tal vez, al hecho de que implícitamente hemos cometido en forma sistemática durante 400 años un error, y ese error consisten en que hemos supuesto, implícita o explícitamente, que describir + explicar = comprender, y lo que yo quisiera manifestarles es que comprender es otra cosa. Y más aún, quisiera poner una segunda banderilla diciendo que mi conclusión es que vivimos un momento histórico en que sabemos mucho, sabemos muchísimo, sabemos tal vez casi todo lo que sería necesario saber, pero comprendemos muy poco o casi nada. Y tal vez, si este mundo está como está, se deba a que en este momento estamos viviendo un mundo que necesita ser comprendido, más que ser conocido, y nosotros insistimos en acumular más conocimientos sobre este y rechazamos todo esfuerzo por comprenderlo. Describir y explicar es distinto de comprender; el describir y el explicar es parte del conocimiento y el conocimiento es el reino de la ciencia; el comprender en cambio es algo mucho más profundo y no tiene que ver con la ciencia, sino que tal vez con la percepción profunda, con la capacidad de iluminación. Esto me gusta ilustrarlo con mi ejemplo predilecto: Cualquiera de ustedes puede, por ejemplo, haber estudiado desde una visión Teológica, Sociológica, Psicológica, Biológica y hasta Bioquímica todo lo que se pueda estudiar de un fenómeno que se conoce con el nombre de amor. Es decir que usted es una persona experta en el tema amor: Ha escrito libros, da conferencias, sabe todo lo que se puede saber sobre el tema amor, pero nunca va a comprender el amor a menos que se enamore. El comprender el amor no es algo que se pueda aprender, es algo que sólo se puede vivir, así mismo nadie podrá comprender el dolor mientras no lo sufra, aunque se lo hayan descrito de mil maneras. Lo que estoy diciendo es que sólo podemos pretender comprender aquello de lo cual somos capaces de penetrar en profundidad, de integrarnos, de formar parte. De ahí, entonces, que difícilmente podemos comprender un mundo que para estudiarlo nos hemos separado de él a propósito, entonces es un mundo sobre el cual podemos acumular conocimiento pero que no comprendemos. No podemos continuar ya suponiendo que yo estoy aquí y allá afuera hay una cosa que se llamanaturaleza, o que yo estoy aquí y allá afuera hay enfermedad. Mientras prevalezca este tipo de actitud, los predicamentos del mundo que estamos viviendo hoy inevitablemente empeorarán. En el mundo del descubrir y el explicar, qué es el mundo del conocimiento y corresponde al reino de la ciencia, nosotros estamos acostumbrados a detectar y a plantear problemas, diseños y soluciones. Tanto es así que cualquier cosa que nos perturba tenemos la tendencia inmediata de identificarlo como problema que debe ser resuelto, ése es el impulso natural de nuestra domesticación a partir de la revolución científica, a partir de la creación del ser humano fragmentado. Los problemas ecológicos por ejemplo, claro que hay que resolverlos; la contaminación es un problema que hay que atacar; el hambre es un problema que hay que afrontar; todos son problemas que precisan ser resueltos. Muy bien y perfectamente legítimo si permanecemos en el ámbito del conocimiento, pero si queremos entrar al ámbito del comprender, ahí ya no se trata de plantear problemas, sino de buscar soluciones para esos problemas. 

En el mundo del comprender no hay problemas, hay transformaciones de las cuales somos parte y de las cuales no nos podemos desligar. Sólo hay problema cuando yo me puedo separar de aquello que identifico como problema, cuando yo soy parte de él ya no hay problema, hay transformación integral y completa y tengo que aprender a vivirla o a convivirla para desde dentro ser capaz de influir en los procesos de transformación, que es muy distinto de resolver problemas. De ahí que quisiera usar por primera vez la palabra que convoca este congreso: Creatividad. Para mí el esfuerzo por comprender en los términos que lo he descrito, es en sí un profundo acto creativo. Para mí el acto creativo comienza cuando yo me integro con, cuando soy parte de, cuando penetro profundamente en algo y, sobre todo, si penetro con amor! Es decir, con el deseo de poderme potenciar sinérgeticamente con él. Comprender es un acto profundamente creativo. 

Tenemos entonces por un lado la persona que sabe, comprende, es, y la que sólo sabe hacer: Hay quienes son poetas y hay gente que sabe hacer poesía; hay gente que sabe hacer música, hay otros que son músicos; hay gente que hace ciencia, hay otros que son científicos, hay quienes hacen el amor, y hay otros que se aman, esa es en el fondo, la profunda diferencia. Ahora no hay nada de malo en hacer poesía, no hay nada de malo en hacer el amor, lo que es malo es quedarnos solamente en el hacer sin nunca llegar a ser. Sólo podemos llegar a ser cuando dejamos de ser fragmentados, o por lo menos hacemos un esfuerzo por dejar de serlo, y nos integramos con amor con quien o con lo que queremos potenciarnos como seres humanos. Entonces, podríamos decir que el que comprende es aquel que hace lo que es; porque comprender, repito, es ser parte de, es penetrar la realidad y no como muchas veces se ha pretendido explotar este término dentro de una ciencia mal comprendida. 

La realidad son muchas realidades que funcionan como mundos paralelos, que quizás es lo único que deberíamos haber conservado siendo nuestra fragmentación original. Pero aquí cuando yo me refiero a la realidad no me refiero a la realidad de vivir y convivir en varios mundos simultáneamente, que además es la única que borramos para desintegrarnos, para desintegrarnos sólo dentro de un mundo presuntamente verdadero. Una talentosa y joven periodista colombiana a quién quiero mucho, hace unos 2 años me hizo una entrevista, que es una de las mejores que me han hecho y en esa entrevista me preguntaba si acaso yo creía en Dios, y yo le contesté que es algo que me preocupa profundamente, pero que no lo tengo resuelto. Le dije que si me preguntara si acaso creo en los gnomos, en los duendes, le diría que sí, sin ninguna duda, porque me consta que existen, me consta la existencia de mundos paralelos, que si ustedes quieren, desde este mundo podemos llamarlos mundos mágicos porque lo son. Pero mágico en un sentido muy profundo y muy hermoso, no mágico en el sentido de lo trivial. Son mundos con los cuales nosotros nacemos comunicados, pero nuestra formación inteligente y nuestra sociedad formalmente inteligente se preocupa porque lo antes posible y con la mayor velocidad, el niño pierda los contactos con que viene con todos esos mundos paralelos. Pongan ustedes algún día, si no lo han hecho , yo creo que muchas mamás hay aquí que me van comprender, un bebé de un año o de un año y medio en una pradera en un lugar bonito, solo sentadito en un día bonito, que no se sienta observado y ustedes verán, bueno, hará gestos, manoteará, pero muy probablemente de repente fija su atención en algo que a veces inicia para tener un verdadero diálogo con algo, que es un mundo real con el cual está en contacto pero que nosotros ya no vemos, ni sentimos, a menos que hagamos un esfuerzo por restablecer las relaciones. No sólo me comprenderán las que son madres, me comprenderá desde luego mi amigo Emilio Oviedo que no hace poesía sino que es poeta. Ahora solamente podremos recuperar el esfuerzo por esos mundos paralelos, las relaciones con esos mundos paralelos, a través del esfuerzo por comprender qué es un acto creativo y, repito, no hay acto creativo profundo que ocurra en un solo mundo: La creación es un compromiso con varios mundos. 

En la organización de nuestra sociedad vivimos esa fragmentación y hacemos una serie de esfuerzos constantes por tratar de mejorar las cosas. Por ejemplo: Constatamos que estamos débiles en creatividad y decidimos bueno, tal vez una de las maneras es hacer algo en la educación y así caemos en otra enorme trampa: Porque la educación generalmente tiende a reducirse a capacitar de una u otra manera a las personas. Yo uso capacitar para no utilizar algo mucho más fuerte que sería adoctrinar y es más, suponemos que es tremendamente positivo capacitar. Está de moda la capacitación: Centros de capacitación, cursos de capacitación, acciones de capacitación, congresos para capacitar mejor, etc., etc. Estamos sinceramente convencidos de que el acto de capacitar es bueno y además tremendamente necesario; no hay empresa que no tenga capacitación si pretende ser una buena empresa. Está muy bien, yo no tengo nada en contra de la capacitación, lo que tengo es algo en contra de atribuirle a la capacitación lo que no es y en este sentido para decirlo en términos muy duros, una persona capacitada en general es un mal computador: Un computador generalmente puede hacerlo mejor. Yo puedo capacitar mejor a un computador que a cualquier persona, porque el capacitar en la forma como normalmente se lo hace, está dirigido a sólo un fragmento de la persona completa, a un pedazo de la persona, a desarrollarle ciertas y determinadas habilidades para hacer ciertas y determinadas cosas como para hacer mejor su oficio, para administrar mejor, para hacer mejor la contabilidad, lo que fuere. Si sólo se pretende eso y se sabe que sólo es eso, la capacitación está bien, pero si se cree que la capacitación es más es un grave error, y permítanme ilustrar por qué es un grave error: Un gran amigo mío, probablemente uno de los dos ó tres más importantes físicos alemanes hoy en día Hans Peter Dürr, Premio Nóbel alternativo de física del año 87, Director del Instituto de Física y Astrofísica en Munich, hace dos meses estábamos juntos en Berlín y me contaba que después de trabajar un año y medio en tratar de desarrollar un programa computacional para enseñarle a una computadora a ser capaz de leer manuscritos, llegaron finalmente a la conclusión de que era un esfuerzo absolutamente imposible. Estuvimos discutiendo bastante sobre el tema, pero lo interesante es que la razón por la cual es y, sin lugar a dudas, será imposible enseñarle nunca a un computador a leer o a interpretar un manuscrito, es porque el computador es un instrumento analítico, binario que obedece a una cierta lógica muy primitiva y que no le permitirá por ejemplo nunca captar algo que cualquier persona que sabe leer y escribir puede captar y que podríamos identificar llamándolo por ejemplo: La aicidad de todas las “a“; hay algo que todas las “a” no importa como uno las escriba, tienen que hemos dado a llamar la aicidad de todas las “a” o la beicidad de todas las “b”, lo que ustedes quieran, no importa el estilo de letra y si le pongo palito o no le pongo, o lo escribo mayúscula o minúscula, hay algo que tienen todas las “a” que es su aicidad. Una computadora no lo podrá captar nunca, porque sólo se puede captar holísticamente y no analíticamente. Tanto es así que ni yo, ni nadie puede explicar en lenguaje hablado en qué consiste la aicidad de todas las a. Si pudiera explicarlo podría programar una computadora, pero no lo puedo explicar, ni nunca lo podría explicar, pero sí sé que es una aicidad de todas las y eso la computadora no lo sabe. Pero yo sí soy holísticamente capaz de captarlo, y digo esta es una a y si no lo veo bien claro, lo comparo con la beicidad de las otras y la zetaicidad de la z, y llego a la conclusión de que es una a, o sea hay un fenómeno holístico que la computadora no puede resolver. La capacitación no es holística, es toda fragmentada, todo apunta a segmentos y es más, por la sencilla razón de que la hacemos a través del lenguaje hablado o escrito, y acabo de decir una cosa que la replanteo: Que los atributos más esenciales de las cosas no se pueden explicar en lenguaje hablado. Las cosas más profundas y trascendentes ni siquiera el poeta las puede decir, y cuando el poeta no las puede decir y quiere comunicarla, a lo que nos induce es al silencio, porque con el silencio sí la podemos captar y el silencio es la otra forma no utilizada de nuestro lenguaje, de nuestro lenguaje total. Y yo me atrevería a decir aún más que el atributo más bello que tiene el lenguaje es que le da sentido al silencio. Si no hubiese lenguaje los silencios no significarían nada, y si los silencios significan es porque nos permiten penetrar profundamente en las cosas. Otra vez recurro a los enamorados. ¡Cuánto se dicen dos enamorados en una hora de silencio frente a un hermoso paisaje tomados de la mano! Nada podría perturbarlos más que un lenguaje hablado, porque se están comunicando profundamente como se está comunicando la madre con su bebé cuando le da pecho en ausencia de un lenguaje formal. Hay entonces un lenguaje profundo de otro nivel, que permite una comunicación completa. La segunda condición para el acto creativo es por lo tanto ser capaces de vivir de estos otros dos mundos paralelos, cuales son el mundo del lenguaje y el mundo del silencio; pero vivimos en un mundo que le tiene pánico al silencio, se hace cualquier cosa para tapar la posibilidad de un silencio; entramos a espacios construidos y alguna musiquilla asexual tiene que estar sonando por alguna parte, entubada, enlatada; se ha llegado al extremo supremo del Kitch, en el que ahora yo tomo el teléfono y me dicen un momento y empieza una musiquita en el teléfono; no sé si alguno de ustedes lo tiene, pero perdónenme que lo considero profundamente. ¿Por qué no me dejan tranquilo en ese momento esperando a hablar con la persona? Y generalmente ponen cualquiera de esas melodías tan lindas ¿no cierto? y me la echan a perder. Si queremos comprender tenemos que recuperar la capacidad de trabajar con el silencio. 

La tercera reflexión que yo quisiera hacer surge de la toma de conciencia de que durante mi vida, presumo que siempre de buena intención tratando de enseñarme lo que era mejor para mí, me engañaron sistemáticamente y casi todos los buenos consejos que me dieron resultaron malos consejos. Particularmente, y muy particularmente, cuando tenía que ver con virtudes. La mayoría de esas virtudes que me enseñaron me resultaron bastante catastróficas y en vez de ayudarme a integrarme a ese mundo contribuyeron a que yo me separara cada vez más de él, hasta que reaccioné afortunadamente a una edad relativamente temprana. Pero veamos una de las cosas por ejemplo que nos dijeron y que todavía dicen que le dice el papá a su hijo, que le dice el jefe al subordinado, que le dice el profesor a su alumno, incluso que le dice el amigo al amigo o a la amiga cuando uno plantea una duda existencial laboral o profesional: “En fin, lo que pasa mijo es que tú tienes que tener las cosas claras, tú tienes que saber a dónde vas, si tú no sabes a dónde quieres llegar, si no tienes las cosas claras te va a ir pésimo”. Bueno, resulta que la verdad es absolutamente al revés: Toda persona que sabe a dónde va es precisamente la persona que nunca descubrirá nada, la persona que sabe dónde va tiene dos opciones y nada más: El punto de partida y el punto de llegada y todo lo que hay entre medio es un estorbo que hay que superar lo antes posible, y resulta que toda la aventura de la vida, toda la posibilidad de descubrimiento, todo lo bello está justamente en ese estorbo, en lo que percibe como estorbo. Qué caso más dramático el que recordará el próximo año: Cristóbal Colón murió sin haber descubierto a América, tan seguro estaba donde iba que no descubrió lo que tenía que haber descubierto. He llegado a la conclusión, de que quien quiere comprender, quien quiere descubrir los mundos paralelos, quien quiere poder trabajar como ser completo con lenguajes y silencios, quien quiere vivir una vida que sea verdaderamente aventura debe aprender a derivar pero en estado de alerta. El secreto para mí y el secreto del creador está en que es capaz de derivar, pero en estado de alerta. Quién de ustedes sepa manejar o haya tenido un velerito sabe la importancia que es derivar y sabe lo absurdo que es fijar montacaballo. Además, sabe que derivando en alerta viendo cómo vienen los vientos y las olas es cuando uno realmente se integra, goza, descubre y tiene la verdadera aventura. Yo he dicho muchas veces que la aventura no se tiene en un trasatlántico, se la tiene en un velerito, donde está el sol, donde está todo y donde uno está en un necesario estado de alerta permanente. Derivar en estado de alerta, que no es lo mismo por cierto que dejarme llevar por el río, por la corriente. Hay mucha gente que dice o que le han contado, que Alexander Fleming descubrió la penicilina por casualidad, claro él estaba haciendo un experimento y tenía un cultivo y se fue en la tarde del laboratorio en Inglaterra a su casa y dejó su cultivo que tenía que observar al día siguiente y debajo en otro estante habían otros cultivos de otros experimentos y en la noche llegó el limpiador. Con el plumero o que se yo, votó esto y cayó encima del otro, claro el tipo se asustó lo volvió a poner arriba, pero se mezclaron las cosas y al día siguiente llega Fleming a su laboratorio y ve que le han derramado su cultivo encima de otro cultivo y pregunta: ¿Qué es lo que hace una persona que sabe a donde va? Arma un escándalo, en lo posible hace que echen a ese cretino limpiador, explota en cólera, en fin insulta a medio mundo. Pero, lo que hizo Alexander Fleming fue observar lo que había ocurrido y dijo: ¡Caramba! Aquí hay algo que es muy curioso, que lo llevó al descubrimiento de la penicilina. Yo pregunto, ¿Fleming descubrió la penicilina por casualidad?, no señores, la descubrió solamente porque era Alexander Fleming, nadie más la habría descubierto sino él, porque sabía muy bien derivar en un estado de suprema alerta, esto es acto creativo. Yo me encuentro con muchos amigos, mucha gente, y con uno mismo, que muchas veces quiere alcanzar ciertas metas, ciertos logros, tiene algún proyecto, fracasa, no le resulta y, yo como todas las gentes, al comienzo siempre me mareé mucho, pero hoy día, después de haber ido descubriendo algunas de estas cositas que he ido compartiendo con ustedes, cada vez que algo no me resulta me da una curiosidad atroz por saber cuanto antes cuál será la otra cosa que va a surgir; por qué no me resultó esto; ¿esto quiere decir alguna otra cosa? Entonces, hay que desplegar las antenas al máximo para detectar que ocurre. Descubrir es un acto profundamente creativo y sólo se descubre a mi juicio si se es capaz de derivar en un estado de alerta. Derivar también hacia adentro de nosotros mismos para descubrirnos a nosotros mismos, porque tampoco somos seres completos si solamente descubrimos a los demás. Tal vez, el mayor desafío de todos está justamente en nuestra capacidad de descubrirnos a nosotros mismos, pero tenemos miedo; ese miedo está muy bien descrito por una joven Psicóloga colombiana, Doña Clemencia Correa coautora del trabajo “Proceso de socialización y sistema de necesidades”. Dice Clemencia; “Nos encontramos ante el miedo cotidiano de nuestras realidades y tememos acercarnos al centro de nuestra vida más profunda, aquella a la vez lejana de nuestras propias existencias.” A mí me da una satisfacción enorme después de lo que he dicho, haber encontrado una persona en Colombia hoy día, capaz de derivar en estado de alerta. Creo que lo que dice Clemencia Correa resume todo lo que yo he querido compartir con ustedes. ¡ Muchas Gracias!