Educación artística y arte

El Mago y El Científico

Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas, los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.

"¿Es posible la reconstrucción de un país a través de los oficios, las artes y las técnicas?"

Uno de los principales problemas de nuestro país es la falta de un saber vinculado a la tierra y a la memoria. Basta ver la antigua red de canales de los Zenúes para recordar la admirable ingeniería hidráulica que abandonamos por prejuicios; un sistema que resolvía problemas de irrigación de suelos, nutrición de las terrazas de cultivo, manejo del régimen de las inundaciones y provisión de productos agrícolas para la sociedad.

Evaluación de los aprendizajes de las disciplinas artísticas en educación inicial y básica

La evaluación del aprendizaje es un análisis del proceso de enseñanza y aprendizaje y en sí mismo proporciona información sobre la enseñanza que se realiza y del alumno y la alumna, en relación a los avances que consigue, las dificultades que encuentra y los apoyos que necesita. En educación artística en el ámbito escolar, ha sido tradicionalmente difícil, y la verdad sea dicha, no ha pasado a ser más que valoraciones hechas a propósito del esfuerzo y el interés que demuestran los mismos. 

"Primero muerto antes que cambiar mi estilo"

Es bastante placentero oír lo que estaban discutiendo ustedes hace un momento, profesores “supuestamente de colegio”, sobre cómo evaluar la imaginación creativa de los estudiantes, sobre el valor que esto tiene para su formación. Yo soy sobre todo profesor de universidad y para mí es raro oírlos, porque estas cuestiones no se discuten abiertamente en el nivel universitario. Al parecer los profesores andan muy ocupados dictando clase o tienen otros intereses adicionales más allá de la enseñanza. Es raro oír hablar de cosas así y, sin embargo, estos son los mismos problemas que tenemos en la universidad; no hay jerarquías en este asunto de la creación. Ustedes lo dicen a veces con unas palabras más espontáneas, dicen, por ejemplo: “imaginación”; esa palabra no la oigo en la universidad hace cinco años. En este sentido me alegra oír hablar de esto.

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