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Danza / Testimonios
 

Se publican aquí artículos, y fragmentos de textos que buscan ayudar a los maestros de Artes a revitalizar y ampliar el panorama de su práctica pedagógica.
Bienvenidos aportes

Monica Lindo l Wayne Mcgregor l Orion de Gelabert l


Reflexiones sobre la experiencia
Danza y carnaval de Barranquilla, instrumentos de formación para la vida


Mónica Lindo de las Salas [1]
Directora artística de la Corporación Cultural de Barranquilla y del convenio sostenido con el Centro Cultural Tiempo Iberoamericano con sede en Fukuoka, Japón.



^ fotografía tomada de http://www.flickr.com/photos/53542368@N00/126542257/


La Constitución enuncia que Colombia es un país múltiple y pluricultural, lo cual indica que cada región posee unas particularidades culturales que la hacen distinta de otra, los grupos humanos tienen modos distintos de interpretar, asimilar e institucionalizar las experiencias particulares y grupales, las cuales están cargadas de significados, de expresiones y de actos que construyen cultura.

En este sentido, es importante asumir que el concepto de Cultura visto desde la semiótica deja entrever que: "El hombre es un animal inserto en tramas de significación que el mismo ha tejido"[2] es esa urdimbre a través del cual nos movemos y existimos, es una ciencia interpretativa en busca de significaciones, es un punto de vista que supone que el hombre se desenvuelve en medio de su mundo social a través de actos cargados de gran significación mediados por el lenguaje.

El lenguaje recoge lo espiritual y lo material del hombre. La Danza, ha sido por tanto el lenguaje que permite expresar, sobre el cual se estructuran procesos de convivencia y para este caso, el carnaval en Barranquilla, es el ámbito en el que esto se posibilita.

El carnaval de Barranquilla es expresión cultural, una fiesta colectiva en el que convergen grupos humanos que tejen procesos comunicativos mediados por lenguajes, que como la Danza, posibilita la formación y hace que nos reconozcamos como comunidad, respetando las diferencias, tolerando las particularidades, mostrando aceptación por el otro, “Cuando estamos en el Carnaval, creamos nuestras propias formas de ver las cosas”.


Formación en danza en el Carnaval de Barranquilla

“El movimiento es energía bien medida con transmisión de tus vivencias, de tus inquietudes, de tus capacidades, y esto se logra no sólo con la voluntad de uno mismo sino porque hay muchos docentes dedicados a formarte, estimularte, ayudarte y ennoblecerte”.[3]

La danza tradicional esta estrechamente ligada a la organización social, arte, psicología y religión y varían de una sociedad a otra en forma y función, es el resultante de procesos emotivos, sentimientos y actos creativos de autores individuales o colectivos, los cuales operan con el cuerpo humano en las coordenadas de espacio y tiempo. En este sentido la reflexión sobre sus formas de transmisión, su conservación o su transformación dependen y varían de acuerdo a los grupos humanos en los que se desarrolla, también de la funcionalidad que tenga para los actores sociales, la oportunidad de masificación que se genere y la posibilidad de conservar su carácter ritual pese a que se lleve a cabo en épocas históricas distintas.

En el carnaval de Barranquilla la danza tradicional tiene su propia didáctica, sus orígenes ancestrales y su permanencia en el tiempo son la mejor prueba de que en su esencia, conserva procesos formativos muy particulares, que propenden no solo porque sus interpretes asuman la interpretación coreográfica y corporal, sino que conlleve a la formación en el desarrollo humano. En la que una mente dispuesta y un cuerpo deseoso por evidenciar las necesidades de un espíritu son la conjunción perfecta para el ideal de un ser humano.

Aunque el Carnaval de Barranquilla agrupa a niñ@s, jóvenes, ancian@s , hombres, mujeres, discapacitad@, alt@s, baj@s, blanc@s, negr@s en fin, en su forma organizacional hoy día, puede verse bajo dos perspectivas, la institucional y la espontánea.



^ fotografía tomada de http://www.flickr.com/photos/42122855@N00/429832917/


El Carnaval Institucional

Desde la institucionalidad el Carnaval permite identificar, que hay eventos organizados estrictamente en días, horas, y espacios claves, estipulados por instituciones, empresas, asociaciones, como por ejemplo Funfocab, asociaciones de grupos folklóricos, la empresa Carnaval de Barranquilla, entre otros, donde tras el evidente propósito comercial y publicitario, determinan las horas, los recorridos, y hasta el nombre de los eventos, por ejemplo: Gran parada de Fantasías, Gran Parada de Tradiciones, Desfile del Rey Momo, así como el orden en el que deben participar cada grupo previamente inscrito.

Estas agrupaciones son organizadas a su vez en varias modalidades.
Las comparsas (las hay de fantasía y de tradición)
Las danzas (las hay especiales como las farotas y de relación como el paloteo)
Las danzas de negro (congos, mapalés, bailes negros)
Las cumbias (grandes, medianas, gigantes)
Las comedias
Los disfraces (de acuerdo al material, al tipo de caracterización y al numero de participantes)
Las letanías.

Muchas de estos grupos de danza son producto de proyectos institucionales que desde la perspectiva de la educación formal, ( los centros de educación básica, los colegios e institutos) lideran, por ejemplo: El colegio Marco Fidel Suárez con su “danza del Garabato”, la Escuela Normal superior la Hacienda con su “Rumbon normalista”, entre otros. Sus comparsas muestran el trabajo que al interior de las escuelas llevan a cabo en el área de artísticas, donde se aprecia una interesante interdisciplinaridad liderada por los profesores de danza, música, teatro y manualidades, donde el grupo musical del colegio acompaña al grupo de danzas, mientras que los artistas plásticos se encargan de realizar las utilerías, tocados y estandartes. La formación de los muchachos tiene lugar dentro de los espacios de clases que la administración de las escuelas designa para tal fin. Normalmente los profesores de danza involucran en la comparsa a los niños y niñas con posibilidades económicas de asumir el gasto de un vestuario, sus clases de danza se desarrollan en los mismos colegios como parte de sus P.E.I cabe anotar que la mayoría de ellos no poseen títulos en esta especialidad pero si se han desempeñado como bailarines en grupos de danzas.

La institucionalidad en el carnaval tiene que ver también con la forma como se organizan otras agrupaciones como por ejemplo las que centro de educación No formal llevan a cabo trabajan durante todo el año con el propósito de participar en el carnaval con una comparsa o danza donde se materialicen sus producciones creativas, por ejemplo: La Escuela de Arte Marleny con su comparsa salsera “Son de Mar”, La Corporación Cultural Barranquilla con la comparsa “Torito en Carnaval”, El centro artístico Mónica Lindo con la comparsa ecológica “Lluvia de Oro”, la Escuela de Marlio Cortés con Afrobrasil, La Academia Pasarela con una comparsa de Champeta, entre otras cuyos trabajos por lo general se sustentan en la proyección de temas apartados de la esencia tradicional, pero que obedecen a procesos urbanos contemporáneos. Estas agrupaciones están conformadas en su mayoría por bailarines que trabajan y se entrenan durante todo el año en diferentes modalidades de la danza, asisten voluntariamente a una academia especializada que imparte programas de formación en danza desde lo no formal.


El Carnaval Espontáneo

Por otra parte, se encuentra el Carnaval en su forma espontánea, que tiene lugar en cualquier parte, en una esquina, un estadero, la calle, a cualquier hora y sin ninguna organización previa, sin restricciones, sin uniformidad, con deseos marcados por el disfrute y la algarabía, solo hay cabida para lo improvisado y natural como es el caso de las fiestas en barrios, los recorridos en grupos por diferentes lugares de la ciudad, etc.

Desde esta perspectiva han logrado permanecer algunas danzas tradicionales como los congos, los coyongos y las cumbias que año tras año desde la temporada de ensayos o precarnavales acostumbran a desplazarse a las casas de los familiares y vecinos llevando la danza para invitar a la participación o para pedir dinero, ron o comida.

Mircea Eliade señala que una danza imita siempre un acto arquetípico o conmemora un momento mítico. En una palabra, es una repetición, y por consiguiente una reactualización de aquel tiempo [4]. De esta manera la danza tradicional en el carnaval ha logrado mantenerse, dado a que se oxigena de los aportes que la actualidad le aporta pero sin desconocer su esencia.
Se tiene conocimiento que la Danza del congo El Torito, tiene mas de 127 años de existencia y es justamente esta la institución que durante sus casi cuatro generaciones, es la prueba más fehaciente de hacer escuela a partir de procesos naturales de transmisión o bien pueden constituirse en procesos informales de educación.

En el carnaval, los grupos tradicionales han implementados sus propias maneras de enseñar, es decir su propia didáctica, una didáctica que se convierte entonces en el conjunto de métodos y técnicas que señalan el campo hacia una acción que conduce lógicamente al logro de objetivos. La formación en este tipo de grupo, se da por imitación, generalmente el director, o el más antiguo en la danza se encarga de que los integrantes más jóvenes o los niños “aprendan” los pases, las figuras coreográficas utilizando un lenguaje propio y sin ninguna rigurosidad a nivel de la estructura formal que presenta un ensayo de un grupo profesional o de escuela con un coreógrafo contratado.

Los lugares donde se llevan a cabo los procesos varían de acuerdo a las exigencias, por ejemplo cuando se inician los “ensayes” generalmente no asisten muchos, así que se realizan en las casas de los directores, se ruedan los muebles, no hay ropa especial, solo se le dice al tamborelo que toque y todos empiezan a seguir los movimientos que ejecuta el director o el encargado por éste, se aprende a seguir el paso sobre la música y se enseña la coreografía por demostración de los lideres, se discute, se habla, se opina y finalmente se llegan a consensos.
Cuando se aproxima el carnaval, el numero de participantes en la danza aumentan lo que hace que se busquen espacios mas grandes como las calles pavimentadas, las canchas deportivas o los parques. Al momento del desfile, los aplausos se convierten en el mejor alimento para los bailadores que se menean sin cesar logrando captar la atención de los espectadores o de los medios de comunicación. Por otra parte, en el proceso de elaboración de vestidos participa la familia, cada integrante aporta la tela, cada quien compra la cantidad que este dentro de sus posibilidades por esto es común ver que no siempre hay igualdad en cuanto a calidad de telas y tipo de confección entre los integrantes de un mismo grupo de danza tradicional, sobre todo cuando se trata de congos.

Aunque el hecho Folk es producto de la creación popular, cumplen con ciertas propiedades o características, una de ellas y tal vez la más importante La funcionalidad, que acompañada de la no institucionalización hacen que sean expresiones espontáneas y que se mantengan dos componentes importantes: lo ritual y lo repetitivo.

El carácter ritual en los hechos tradicionales permite conocer claramente la razón por la cual estos fueron creados, aspecto que se complementa con la conciencia de los actores sociales frente a su permanencia y transmisión. Lo ritual es la esencia y uno de los componentes que permite identificar los patrones básicos de la expresión danzada y musical tradicional que por consecuencia configuran la identidad nacional. La repetición por su parte como componente de la tradición no hace referencia a la copia inmodificable e intransformable de los patrones básicos, más bien es el proceso a través del cual estos fenómenos pueden ser comunicados, asimilados, aprehendidos y proyectados. Se dice que la repetición implica volver a hacer las cosas con la lógica misma de la época en la que los hechos suceden y es esto lo que propicia su transmisión y su práctica por parte de las nuevas generaciones.


Las nuevas generaciones frente al carnaval

En esta manera de percibir los jóvenes las expresiones tradicionales, juegan un papel fundamental los medios de comunicación y la misión y visión de las instituciones encargadas de organizar y liderar festividades populares de carácter masivo. Se genera un proceso de doble vía en el que los medios y las instituciones le dan al pueblo lo que ellos “supuestamente” quieren, y en el que el pueblo consume lo que se le impone para beneficios mercantilistas, a todos nos dicen como debemos vestir, que debemos comer, que debemos bailar, que debemos celebrar y cómo hacer felices a nuestras familias. De esta manera se genera todo un proceso incontrolado, imparable e inevitable que va consolidando un nuevo “ethos cultural”.

En un reciente estudio del cual hice parte como investigadora y que fuera presentado al Fondo Mixto de Cultura y las Artes del Atlántico, nos planteamos entre otros interrogantes cuales eran los imaginarios que los jóvenes de la ciudad de Barranquilla tenían de su carnaval, y en particular de expresiones danzadas como El Congo, Los Coyongos, El Paloteo, El Garabato, entre otras, en relación con las miradas que las generaciones que los antecedían hacían de ellas, de allí pudimos concluir que aunque los jóvenes reconocen la importancia de las mismas, por lo general no distinguen su significado o función, y que prefieren hacer parte de las comparsas que manejan temas de actualidad.

Sin embargo existe en Barranquilla una interesante propuesta liderada por jóvenes y niños que buscan convertir el Carnaval en una “Escuela abierta a la Vida” donde no solo la música, los disfraces ni las letanías se convierten en instrumentos educativos, sino la danza misma. Este proyecto se consolida en el Carnaval de los Niños, evento donde participan un gran sector de la población infantil no solo de Barranquilla sino de la región. El profesor Julio Adán Hernández, gestor de este proyecto afirma que “El ser esta llamado, desde temprana edad a asumir su papel de actor principal y conocedor del escenario donde le corresponde actuar [5]. Y sobre la historia de la participación de los niños en el Carnaval expresa: “Si bien desde los inicios del Carnaval la población infantil se ha hecho presente, solo hasta 1.991 se realiza un desfile o se abre un espacio de reconocimiento a los niños un domingo antes del Carnaval organizado por voz infantil.”

Lo anterior reafirma la idea de que el Carnaval se ha convertido en un espacio pedagógico que despierta el sentido de pertenencia, evoca tiempos pasados pero no se desprende de lo que ofrece la contemporaneidad. Pese a la preocupación de los folkloristas, la innovación prevalece. En este sentido, los maestros, coreógrafos, profesores, directores o instructores de danza se encuentran frente a un gran reto que significa enfrentarse a situaciones sociales que tienen que ver con la indeterminación, la deconstrucción, el descentramiento, la fragmentación, la hibridación, la participación y la actuación de la sociedad, y a la necesidad de contribuir en la formación de seres humanos conscientes de la importancia de un pasado, de su riqueza misma, de la identidad, pero a la vez contextualizados con un momento histórico, abiertos a la diversidad de pensamientos.

Todo lo anterior nos llama a reflexionar que tal vez, una de las pocas opciones que tenga el ser humano para desprenderse de esta era informatizada y de este tecnomundo, y reencontrarse consigo mismo y con el prójimo, será a través de la práctica y experimentación creativa del arte de la danza


[1] Charla grabada en el encuentro El lenguaje del cuerpo Educar en danza, educar con danza, CIPA. Teatro del Parque Nacional, 25 – 26 y 27 de agosto de 2003.

[2] GEERTZ,Clifford. La interpretación de las Culturas. Geisa. Pág.20.

[3] ESPADA,Rocio.Mis Cartas a Maria. Librerías Deportivas. Esteban Sanz.Madrid.pag.7

[4] ELIADE,Mircea, El mito del eterno retorno.Altaya.pag.35.

[5] HERNÁNDEZ, Julio. Carnaval de los niños en Barranquilla. Tecnigráficas. Pág. 22.

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